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Salsa de tomate casera
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Salsa de tomate sencilla o historiada

La base de una buena salsa de tomate es, evidentemente, el tomate (pelado o triturado o incluso si tienes buenos tomates, naturales), cebolla y la sal y la pimienta, y, por supuesto, el aceite de oliva (virgen extra preferentemente, yo es de los pocos lujos que me doy, siempre virgen extra).

Sobre esa base, uno puede innovar y hacer salsas aún mejores, con más verduritas y especias que le dan un aire muy majo. Así que yo te propongo que experimentes.

  • En especias: con orégano o albahaca, mejor frescas (cortaditas en el momento). Dan un aroma fantástico a la salsa de tomate. Hierbabuena es otra opción que de vez en cuando utilizo.
  • Azúcar, miel o manzana (más sana la última) para luchar contra la acidez del tomate (con tiento esto). Yo le pongo azúcar habitualmente, el azúcar moreno (de verdad) le va bien, y si voy a concentrar el tomate para recetas “especiales” (para costillas, pongo por caso), le pongo miel.
  • Zanahoria (también endulza) y pimiento rojo o verde picado muy fino (luego se pasa la salsa).
  • Sustituir la cebolla por algo de puerro, hasta por un poco de cebolleta y apio… y hasta alguna vez le he echado un poquito de Sin pasarse, da otro aire.
  • Ajo blanco (picadito y quitada la hebra) y hasta ajo negro, para mí el último da un sabor a regaliz muy rico, endulza el tomate sin necesidad de tanto azúcar, miel o manzana.
  • Vino blanco o hasta brandy (hago que se evapore el alcohol).