Para hacer el helado de fresa:

Mete las fresas ya lavadas y cortadas el rabito y cortadas en trozos en un táper amplio (llano y bajo) con 4 cucharadas de azúcar unas tres horas. Puedes obviar este paso, pero en mi opinión está mejor si lo haces así. Mete las fresas en una batidora ancha de aspas (la de picar carne) y pícalo, como están casi congeladas te saldrá como una pasta helada. Reserva.
Se separan las yemas de las claras cuidando MUCHO de que no caiga nada de la yema en las claras (esto es muy importante). Pon yemas en un recipiente y las claras en otro.
Se baten con batidora de varillas y en un bol alto u hondo (para que tu cocina no acabe llena de manchas amarillas) las yemas hasta que están casi blancas. Este punto es básico, la calidad del helado depende mucho de esto. Luego echa las 3 cucharadas de azúcar y bate otra vez. Reserva y mete en la nevera por si acaso.
En otro bol alto (esta vez serían manchas blancas) pon los 250 ml de nata y bate CON CUIDADO con batidora de varillas y sin pasarte (o se hace mantequilla) la nata. Agrega 3 cucharadas de azúcar casi al final, poco a poco y con cuidado siempre de no pasarte en el batir. La nata está cuando esté bastante sólida, pero no mantequilla (amarilla). Guárdalo en la nevera.
En un tercer bol alto bate las claras con batidora de varillas hasta que estén a lo que se llama punto de nieve, esto es, sólidas, que puedas casi dar la vuelta al bol y no se caigan (por si acaso no lo hagas). Añade las últimas 4 cucharadas de azúcar restantes y la sal. Mételo en la nevera.
Saca de la nevera las yemas ya batidas con su azúcar y la nata montada. Mezcla las fresas con las yemas y su azúcar, puedes batir con batidora de aspas si ves que no se integra bien a mano. Luego ya mezcla con la nata pero ahí ya sólo envolviendo.
Saca las claras de la nevera y con más cuidado aún echa encima la mezcla anterior de yemas y nata ya mezcladas con las fresas. Hay que hacerlo rápido y con cuidado para que no se bajen.
Mete esa mezcla en un recipiente bonito o en el mismo bol último y rápidamente al congelador. Tarda unas cuatro horas.